Según las primeras informaciones, el agresor, desde el interior de su celda, logró establecer comunicación con la víctima —ubicada en otro centro de detención— y le envió advertencias graves sobre su integridad física y la de su entorno familiar. Aún se investiga la vía utilizada para contactar al otro recluso, dado que ambos se encuentran en recintos separados y alejados entre sí.
Detección y actuación
Personal de seguridad penitenciaria detectó la situación de forma oportuna. Inmediatamente se tomaron medidas de aislamiento preventivo respecto del autor de las amenazas, mientras que a la víctima se le brindó protección especial y se evaluó su traslado a otra unidad si la situación así lo requiere.
Investigación y sanciones
Las autoridades penitenciarias abrieron una investigación administrativa para determinar cómo se produjo la comunicación y si hubo participación de terceros desde el exterior. Asimismo, se dará intervención a la justicia federal para que evalúe la posible comisión de nuevos delitos por parte del recluso, entre ellos amenazas y obstrucción al sistema carcelario. Se informó que el hecho agrava su situación procesal y podría derivar en la aplicación de sanciones disciplinarias severas.
