Según las primeras versiones, los trabajadores reconocieron el vehículo que había sido sustraído a uno de sus compañeros y detectaron que estaba siendo ofrecido a través de las redes sociales. A partir de esa situación, habrían localizado al presunto vendedor y lo enfrentaron.
La situación escaló y el hombre terminó sin ropa, en medio de la reacción de los repartidores, que lo acusaban de estar involucrado en la comercialización del rodado robado.
El episodio vuelve a poner en discusión las reacciones de particulares frente a hechos de inseguridad y los riesgos de recurrir a la justicia por mano propia.
Por el momento, no se cuenta con información confirmada sobre posibles detenciones, denuncias policiales o intervenciones judiciales vinculadas con el hecho.
