La planta Dánica de Lavallol, una de las principales fábricas en la industria aceitera del país, atraviesa una la peor crisis económica que obligó a la empresa Dorada S.A., perteneciente al Grupo Beltrán, a despedir a 150 trabajadores.
Desde diciembre, los empleados afectados recibieron cartas documento notificándoles su desvinculación parcial y el cierre definitivo de la planta. Según la empresa, la falta de condiciones para operar motivó esta decisión, argumentando «fuerza mayor» y «disminución de trabajo no imputable al empleador» para acogerse al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite reducir las indemnizaciones a la mitad.
A los trabajadores se les ofreció retirar sus liquidaciones finales en cuotas y sus certificados de egreso, lo que generó el rechazo inmediato del Sindicato de Aceiteros.
zequiel Roldán, Secretario Gremial de la Federación Aceitera, expresó que el gremio «no pelea por indemnizaciones, sino por empleos». A pesar de las negociaciones, hasta ahora solo se logró mejorar parcialmente las condiciones de las indemnizaciones. «La lucha no es solo por lo económico, sino por sostener los puestos de trabajo», destacó.
El sindicato rechazó los despidos y convocó a movilizaciones, exigiendo una solución estructural que evite el cierre definitivo de la planta y el traslado de operaciones a Córdoba, como se ha especulado.
El futuro de los trabajadores de Lavallol sigue siendo incierto. Mientras el sindicato continúa negociando, la posibilidad de un cierre definitivo amenaza con dejar sin empleo a cientos de familias. La situación no solo refleja la crisis de la planta, sino también los desafíos que enfrenta la industria aceitera en el país.







