Ángel Rosendo Leguizamón fue encontrado sin vida por un amigo que había ido a visitarlo. Tenía golpes, heridas de arma blanca y signos de asfixia. La Justicia ordenó allanamientos de urgencia y cuatro personas quedaron detenidas.
Ayer un jubilado de 74 años fue encontrado asesinado en el interior de su vivienda ubicada sobre la calle Isarra, entre José Miranda y la avenida Echeverry. La víctima fue identificada como Ángel Rosendo Leguizamón, quien fue hallado sin vida por un amigo que había llegado al domicilio para visitarlo.
El hombre se encontró con una escena que llamó inmediatamente su atención: la puerta de entrada estaba abierta y el interior de la propiedad se encontraba completamente revuelto. Al ingresar al dormitorio, encontró a Leguizamón tendido y con un cable alrededor del cuello, por lo que se comunicó de inmediato con el 911.
Los investigadores constataron que el cuerpo presentaba golpes en distintas partes, heridas provocadas por un arma blanca en la zona intercostal y signos de asfixia. Además, el jubilado tenía las piernas atadas con un cable y presentaba lesiones defensivas en las manos y los brazos.
En el lugar trabajó personal de Policía Científica, que secuestró dos cuchillos de cocina que podrían haber sido utilizados durante el ataque.
La hipótesis de un robo
Entre los elementos que llamaron la atención de los investigadores se encuentra el faltante del teléfono celular de la víctima. Una de las principales hipótesis apunta a que los agresores podrían haberlo sometido y torturado con el objetivo de obligarlo a entregar dinero.
Otro dato que es analizado por los investigadores es que la cerradura de la vivienda no presentaba signos de haber sido forzada. Por ese motivo, se intenta determinar si Leguizamón conocía a las personas que ingresaron a la propiedad o si, por algún motivo, les permitió el acceso.
El análisis de las cámaras de seguridad de la zona resultó clave para avanzar en la investigación. Las imágenes permitieron detectar a cuatro personas entrando y saliendo de la vivienda.
A partir de esas pruebas, la Justicia ordenó una serie de allanamientos de urgencia en domicilios de la zona. Como resultado de los procedimientos fueron detenidos dos hombres, de 42 y 38 años, y dos mujeres, de 26 y 60 años.
Durante los operativos, además, los investigadores secuestraron tres teléfonos celulares, prendas que habrían sido utilizadas por los sospechosos y otras dos cuchillas, elementos que ahora serán sometidos a peritajes para determinar si tienen relación con el crimen.
La causa quedó a cargo del fiscal Martín Schebes, titular de la UFI N°4 de Morón, quien trabajó en la escena del crimen junto con las instructoras Paula Salvo y Lorena Stratre.
Mientras continúan los peritajes y el análisis de las cámaras de seguridad, los investigadores buscan establecer cómo fueron las últimas horas de Leguizamón y cuál fue el móvil del brutal ataque.







