Desde hace días los usuarios del Ferrocarril San Martín vienen aumentando las quejas. Pero esta vez no es por cancelaciones ni por la inhumana manera de viajar, sino por algo todavía más insólito: una invasión de pulgas en los vagones del “Sanma”.
No es la primera vez que pasa. El problema ya se había registrado años atrás y vuelve a repetirse. Según relatan pasajeros, se trataría de pulgas provenientes de las palomas que dominan varias estaciones del ferrocarril y que, con el hacinamiento habitual en los trenes, terminan haciendo estragos entre los usuarios.
Entre picaduras y quejas, viajar en el San Martín suma ahora un nuevo capítulo a la lista de padecimientos diarios del pasajero.







