Las filas del hambre que se forman todos los días de la semana en la Plaza de Mayo muestran una de las postales más dolorosas de la Argentina actual. Miles de personas, entre ellas familias enteras, jubilados y niños, esperan durante horas por un plato de comida caliente porque en sus hogares ya no hay nada para poner sobre la mesa. Chicos comiendo en la vereda y en mesas improvisadas reflejan una crisis social que ya golpea a los sectores más vulnerables.
La misma escena se repite de norte a sur del país. En Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa, Córdoba y en cada provincia, ciudad y localidad, las ollas populares se multiplican para contener el avance de la pobreza y la malnutrición.
La desnutrición infantil crece de manera alarmante y miles de argentinos sobreviven gracias a un plato de arroz, fideos o polenta, en una emergencia social que ya no puede ocultarse.
El gobierno de turno hace oídos sordos , y cada vez hay mas personas en las calles pidiendo un plato de comida , falta el empleo y despidos masivos en la realidad que viven millones de Argentinos .







