La exhibición de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» por parte de los jugadores de la Selección Argentina, tras el triunfo frente a Inglaterra, fue celebrada por gran parte de la sociedad argentina como un gesto de reafirmación de un reclamo histórico.
Sin embargo, el expresidente Mauricio Macri tomó distancia de esa acción y sostuvo que los futbolistas «hicieron una de más», al considerar que no debía mezclarse el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas con un evento deportivo.
Las declaraciones generaron una fuerte polémica y despertaron numerosas críticas en distintos sectores. Para muchos, la bandera representó una expresión de identidad nacional y un reclamo ampliamente respaldado en la Argentina, mientras que otros coinciden con la postura de que el deporte debe mantenerse al margen de los debates políticos y diplomáticos.
El episodio volvió a abrir el debate sobre el papel del deporte como espacio para expresar valores, identidad y causas nacionales, frente a quienes sostienen que esas manifestaciones no deberían formar parte de las competencias deportiva







