La investigación por el asesinato de Chen Jian, el comerciante de origen chino que fue ejecutado de un disparo en la cabeza dentro de un supermercado de Carapachay, dio un giro con la detención de un ex integrante de Gendarmería Nacional, de 58 años, señalado como el presunto autor material del crimen. En el mismo operativo también fue arrestada una mujer, acusada de haber colaborado en la fuga del sospechoso.
El procedimiento fue encabezado por el fiscal Gastón Larramendi, titular de la UFI Vicente López Oeste, junto a efectivos de la Superintendencia AMBA Norte I y de la Sub DDI del mismo distrito.
De acuerdo con la investigación, los detectives reconstruyeron los movimientos de los acusados mediante el análisis de cámaras de seguridad. Las imágenes permitieron establecer que ambos ingresaron al supermercado horas antes del homicidio, donde realizaron distintas compras. Tras el ataque, el presunto autor escapó inicialmente en una camioneta Toyota SW4, que luego abandonó para continuar la fuga a bordo de un Peugeot 208 con dirección al partido de San Martín.
El seguimiento de los vehículos y el análisis de los registros fílmicos condujeron a los investigadores hasta un domicilio ubicado en la localidad de Libertad, partido de Merlo, donde se realizaron los allanamientos que culminaron con las detenciones. Además, una de las compras efectuadas en el supermercado había sido abonada mediante una billetera virtual, cuyos registros resultaron clave para avanzar en la identificación de los sospechosos.
Según fuentes vinculadas a la investigación, la mujer detenida declaró que el ex gendarme habría recibido 5.000 dólares para cometer el asesinato. Asimismo, los investigadores constataron que el acusado registra deudas superiores a los 17 millones de pesos, de acuerdo con información del Banco Central.
Durante los allanamientos, la Policía secuestró tres pistolas, teléfonos celulares y prendas correspondientes a la antigua actividad del detenido en Gendarmería Nacional.
A pesar de las detenciones, la investigación continúa con el objetivo de determinar quién habría contratado al presunto sicario y cuál fue el móvil del crimen. Entre las hipótesis que analiza la fiscalía figura una posible vinculación con organizaciones conocidas como «tríadas», que operan dentro de sectores de la comunidad china, aunque los investigadores también mantienen abierta la posibilidad de que el homicidio esté relacionado con un conflicto de carácter particular.
En ese marco, la fiscalía también investiga las amenazas que, según surge de la causa, había recibido Chen Jian en relación con otro comercio de su entorno. El expediente busca ahora identificar a los posibles autores intelectuales del homicidio.







