Venezuela mantiene una deuda cercana a los 18 millones de dólares con la empresa láctea argentina SanCor, originada en los acuerdos bilaterales firmados en 2006 entre los gobiernos de Hugo Chávez y Néstor Kirchner. Esos convenios impulsaron exportaciones de productos argentinos al país caribeño, entre ellos grandes volúmenes de lácteos.
Sin embargo, el default declarado por Venezuela en 2017 interrumpió de manera abrupta los pagos comprometidos, dejando la deuda impaga hasta la actualidad. El incumplimiento tuvo un fuerte impacto financiero sobre SanCor, que ya atravesaba dificultades estructurales y un contexto adverso en el sector.
La falta de cobro de esos fondos fue uno de los factores que empujó a la histórica cooperativa láctea a una profunda crisis, que derivó en la quiebra y en una seguidilla de concursos preventivos con el objetivo de evitar su cierre definitivo. La situación provocó además recortes de personal, caída de la producción y la venta de activos estratégicos.
A casi dos décadas de la firma de los acuerdos y ocho años después del default venezolano, la deuda sigue sin resolverse y se mantiene como un símbolo de los riesgos que enfrentaron empresas argentinas involucradas en convenios comerciales atados a decisiones políticas y a la volatilidad financiera de los Estados.







